El trabajo «TransHabana» de la fotógrafa Núria López Torres se enmarca dentro de un proyecto audiovisual más amplio titulado «Sexo y Revolución, homosexualidad en Cuba», que engloba a la comunidad LGTB cubana, realizado entre el 2009 y el 2011.
Esta exposición está centrada en la comunidad trans de Cuba -travestis, transexuales y transformistas- en la que la autora aborda diferentes cuestiones como la discriminación, el rechazo familiar, los roles de pareja, la violencia de género, las nuevas políticas implementadas desde el Centro Nacional de Educación Sexual respecto a la diversidad sexual e identidad de género, la problemática del VIH en la comunidad trans y la prostitución, así como, la cotidianidad, la ilusión, la esperanza y el activismo.
Fecha: Del 14 de junio al 20 de julio de 2012
Lugar: Centre Cívic Can Basté, Passeig Fabra i Puig 274, 08031 Barcelona (mapa)
Precio: Entrada gratuita


Entrando en un mundo fantástico lleno de imaginación por un sueño irónico, el fotógrafo
En estas dos series, que llevan por título «Dancing in the dark» y «Quiebros» donde el cuerpo y el movimiento ejercen de protagonistas, fueron realizadas en distintas épocas. La primera, que empezó a llevarse a cabo hace años, aprovechando algunos ratos libres en los teatros antes de las actuaciones, abarca un periodo que va desde el 2007 hasta hace unos meses. Olga Clavel, Yester Mulens y Virginia Gimeno fueron los bailarines que sirvieron de modelos. La segunda son recientes fotos de estudio, donde el rostro se oculta o desaparece en el movimiento de las manos del bailarín Jordi Vilaseca.
El principal foco de esta muestra tiene que ver con el habitar humano y su contexto. A través de estas imágenes se construye una lectura que permite una reflexión en torno al vínculo entre los conceptos de identidad y territorio. Este vínculo está determinado a mantenerse en un constante cambio ya que cada uno es una variable que incide en el otro. El habitante es definido por las condiciones del lugar, clima, aislamiento, distancia… se transforma y se adapta a su suelo de manera particular para domesticarlo, construyendo particulares respuestas. El marco del registro visual sobre este cuerpo de ideas es el territorio de Chile. Su sociedad, al igual que su territorio, presenta grandes y evidentes contrastes. Encontramos así un mundo periférico, que vive al borde de lo establecido. Cada imagen contiene esta dualidad de territorio y habitar y nos presenta una historia que se encuentra al margen.
La mirada de Juan Díaz, seduïda per la imatge d’un edifici reflectit al damunt d’un aparador, va fer-li descobrir un altra ciutat: la Barcelona emmirallada damunt de fragments d’ella mateixa, façanes rectilínies convertides en perfils arrodonits, grans palaus que caben en una finestra, una Sagrada Família gelatinosa al vidre posterior d’un autocar… Una nova visió que li suggeria l’eventualitat d’estar-se apropant a una idea il·lusòria a partir de la qual potser s’havien concebut algunes d’aquestes realitzacions; a un món real que alberga al seu torn milers d’altres mons possibles apareguts en cadascuna de les superfícies màgiques. Els reflexos són només una il·lusió òptica; però no deixen de ser tan reals com l’objecte que els origina. Només cal mirar des del lloc i el moment apropiats, perquè l’altra realitat sempre hi és.