“Cantos a la naturaleza” de Lourdes Delgado

Al poco de establecerse en el Montseny, la fotógrafa Lourdes Delgado pasó varios meses mirando, estudiando, fotografiando de cerca algunas piedras, maderas, troncos, raíces, semillas, hojas, cortezas, flores, frutos y animales que encontró por los alrededores de la masía.

El proceso que utilizó —una técnica fotográfica de mediados del siglo XIX llamada colodión húmedo— tiene una manera distinta de reinterpretar los colores y las tonalidades, tergiversando la realidad. Por lo tanto, a menudo, tras revelar la placa, descubrió líneas, volúmenes, figuras y fantasmas dónde antes no los había podido ver. Las imágenes resultantes le reafirmaron la sensación cada vez más precisa de que de algún modo todo —mineral, vegetal, animal, vivo, muerto o casi muerto— formaban parte de lo mismo, y que era, además, igual de inaprensible.

Por eso, una vez ya producidas muchas de las imágenes empezó a agruparlas en distintas combinaciones que expresaran las equivalencias, relaciones, ciclos, balances y caos que había intuido, indistintamente de si eran o no partes de un mismo ser. Por ejemplo, en algunas imágenes ha combinado piedra y madera casi sin poder distinguirse la naturaleza de cada una.

El resultado son estos cuarenta y cinco Cantos o loas visuales donde intenta expresar el asombro y admiración constante que sintió por lo que le rodeaba.

Inventado en 1851, el colodión húmedo fue uno de los primeros procesos fotográficos, y se usó tanto para hacer negativos como positivos, imágenes que podían verse directamente sin necesidad de positivarlas (imprimirlas) sobre papel. El proceso es muy engorroso: el fotógrafo debe preparar su propia emulsión in situ, “la película”, y fotografiar y revelar cuándo aún está húmeda; pero en contrapartida, el colodión produce una imagen muy física, casi táctil, característica para la autora óptima para poder expresar la materialidad de la naturaleza.

La otra característica es su volatilidad. La más pequeña diferencia en el tiempo de exposición, de revelado, de temperatura y de calidad de los productos químicos usados, cambia sustancialmente la imagen final. El abanico de problemas y consecuentes manchas sobre las placas que pueden producirse en algún momento del proceso son muchas. Pero dado ya el grado de abstracción que el proceso le había dado con la reinterpretación de la realidad explicada anteriormente, en lugar de descartar las placas con rastros del proceso, a la hora de combinarlas y montar los Cantos, las examinó como imágenes en su totalidad, convirtiendo las manchas en parte intrínseca de las imágenes.

Las varias placas que componen cada Canto son positivos sobre aluminio negro. Cada una de ellas, recubierta con la emulsión de plata que había preparado, fue expuesta dentro de la cámara. La imagen que aparece es el reflejo directo de lo que fotografió. Así pues, cada placa es única; no hay copias.

Fecha: Del 3 al 27 de febrero de 2010
Lugar: Galería H2O, C/ Verdi 152, 08012 Barcelona (mapa)
Precio: Entrada gratuita

2 reflexions sobre ““Cantos a la naturaleza” de Lourdes Delgado

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