Una de las costumbres más típicas, creativas y transgresoras de Buenos Aires es la escritura de leyendas espontáneas en las paredes de las casas, edificios, monumentos públicos y espacios privados. El ingenio de esa comunicación política, amorosa, religiosa y hasta existencial y, sobre todo, directa y sin ninguna interferencia, llama la atención en la ciudad que se asoma al Río de la Plata cuyos habitantes, por vivir cerca del puerto, reciben el mote de “porteños”.
¿Qué cuentan las paredes de Buenos Aires? Desde el año 2000, la fotógrafa mallorquina Francisca Puig se propuso testimoniarlo. Mientras algunos psicólogos sociales apuntan a la influencia del Mayo francés en las pintadas porteñas, otros subrayan la seguidilla de dictaduras opresivas que fragmentaron el siglo XX como origen de esta expresión callejera.
A diferencia de los elaborados dibujos que aparecieron en el metro de Nueva York o en barrios como Harlem, los graffiti porteños conservan la gestualidad del apuro, de la escritura a escondidas o del grito de amor y opresión. Muchas veces superpuestos unos sobre otros, los graffiti se renuevan continuamente, no sólo reflejando con ironía la realidad sino también burlando el orden de las paredes una y otra vez blanqueadas.
Lo efímero de la intervención graffitera es parte de su razón y, también, de su encanto. La necesidad de dejar una huella de los sentimientos privados en las paredes públicas de una ciudad vertiginosa se aprovecha del anonimato. Nadie firma esas frases dolidas, amorosas o divertidas en las paredes de Buenos Aires. Están ahí para que cualquier porteño las haga suyas.
Durante años, los graffiti fueron madurando y extendiéndose desde las paredes de los baños públicos hasta alcanzar hoy cualquier rincón de la ciudad. Antes de tomar las casas por asalto, los graffiti de los porteños anónimos no podían competir con la pintada política ni con la publicidad en general. Hoy pelean el espacio y, a veces, triunfan.
A lo largo de los 10 años en que Francisca Puig documentó las paredes de la ciudad, las pintadas han cambiado una y otra vez, borradas por manos de cal o de los propietarios. Pero esta cultura urbana, por más efímera que parezca, se ha convertido en una de las tradiciones más importantes que definen a los porteños.
Fecha: Del 14 de octubre al 30 de noviembre de 2011
Lugar: Nau Ivanow, C/ Hondures 28-30, 08027 Barcelona (mapa)
Precio: Entrada gratuita
No importa ser fotógrafo para hacer estas fotografías.realmente hay cosas mas interesantes
Per entendre l exposició millor tenir el catàleg,o be ser portenyo.
Així es pot entendre el missatge que transmeten les fotografies.A mi me va encantar…
A mi me va encantar!!! Totes i cada una de les fotos i la fotografa es el que mes hem va agradar!
las fotos respiran verdad y ternura, gracias por el ojo atento al pulso de Buenos Aires