Sigue la actualidad de Barcelona Photobloggers con Feedly

Uno de los métodos más sencillos que existen hoy en día para seguir la actualidad de un blog es usar los llamados feeds o canales RSS. RSS es un formato estándar que permite distribuir y compartir contenidos actualizados de una web de manera sencilla y efectiva, lo que se conoce como sindicación de contenidos. El principio fundamental detrás del formato RSS es que “el receptor no va en busca de la información, es la información la que va en busca del receptor”.

Como usuarios podemos suscribirnos gratuitamente a tantos feeds como deseemos. Todo lo que necesitamos es un lector RSS. Los lectores RSS son programas similares a las aplicaciones de correo electrónico que facilitan la gestión de suscripciones a feeds RSS y la recepción de contenidos. Algunos de ellos pueden accederse vía navegador web y otros deben ser descargados e instalados para poder ser utilizados. Hasta hace poco Google Reader era el servicio más utilizado, pero tras el anuncio de su cierre, previsto para el próximo 1 de julio, varias compañías se han lanzado a ofrecer herramientas alternativas con la intención de llenar el vacío dejado por Google. Entre ellas, destaca por encima de todas las demás, Feedly, aplicación online gratuita que usaremos como ejemplo en este artículo.

Feedly

Una vez que hayamos abierto una cuenta en Feedly, podremos suscribirnos a los feeds que nos interesen. El blog de Barcelona Photobloggers proporciona feeds que recogen los artículos del mismo y las fotografías de la sección Fotoblogueando. Para suscribirnos a cualquiera de ellos haremos clic en el enlace “+Add Content” de la barra lateral e introduciremos una de las direcciones de feed siguientes:

Feedly

El feed que hayamos elegido se añadirá a nuestra lista de suscripciones y veremos todos sus artículos en la ventana principal, apareciendo en negrita todos aquellos que aún no hayamos leído. Más fácil, imposible.

Feedly

Feedly ofrece muchas otras opciones que están fuera del alcance de este artículo. Podemos cambiar el aspecto visual de la aplicación, crear categorías para organizar nuestros feeds, marcar artículos o compartirlos en las redes sociales. Os recomendamos que echéis un vistazo a la Ayuda de Feedly (en inglés) para familiarizaros con la aplicación.

Cómo migrar tu fotoblog de Pixelpost a WordPress

Hasta hace unos años Pixelpost era uno de los sistemas de gestión de contenidos para fotoblogs más populares, principalmente debido a su gran versatilidad, su sencillez de instalación y mantenimiento, así como por la gran cantidad de extensiones y plantillas de que disponía para personalizarlo y complementarlo a nuestro gusto. Desgraciadamente, los responsables de esta herramienta abandonaron el desarrollo de la misma en el año 2009 dejando a todos sus usuarios en la estacada. A día de hoy, Pixelpost es una aplicación obsoleta, sin mantenimiento y con bastantes agujeros de seguridad. Por todos los motivos anteriormente expuestos no recomendamos su instalación y aconsejamos el uso de un sistema de gestión de contenidos actual como WordPress en su lugar.

¿Qué tenemos que hacer si queremos migrar nuestro fotoblog creado en Pixelpost a WordPress? Hace un año nuestro amigo Alfonso Bernal se curró una guía que explicaba paso a paso lo que había que hacer. Realizar la migración de un sistema al otro siguiendo las instrucciones de Alfonso no era excesivamente complicado pero era necesario poseer algunos conocimientos sobre programación y bases de datos. Este detalle representó un obstáculo para mucha gente.

Ahora, gracias a la extensión de WordPress Pixelpost Importer de Pierre Bodilis, el proceso de migración se simplifica enormemente. Pixelpost Importer es capaz de migrar instalaciones de las versiones 1.7.1 a la 1.7.3 de Pixelpost a la última versión de WordPress. Únicamente tenemos que instalar y activar la extensión y seguir las instrucciones de la misma.

Vamos a Herramientas > Importar y hacemos clic en Pixelpost
Pixelpost Importer

A continuación, rellenamos los campos del formulario con los datos de la base de datos de nuestra instalación de Pixelpost y pulsamos el botón “Import Categories”
Pixelpost Importer

Si todo va bien, la extensión importará rápidamente las categorías que creamos en nuestro Pixelpost en su día. Para finalizar la migración, pulsamos el botón “Import Posts”
Pixelpost Importer

Un contador nos informará en todo momento del estado de la migración. El proceso acaba cuando aparece el mensaje “100% done!”. Si todo va bien, tendríamos que ver el contenido (entradas, comentarios, etc…) de nuestro Pixelpost en nuestro WordPress.
Pixelpost Importer

No per sota – Tarifas recomendadas por el Sindicato de la Imagen

UPIFC SINDICAT de la IMATGE ha editado unas tarifas de honorarios recomendados para fotógrafos. La podéis descargar aquí.

Muchas veces nos preguntamos ¿cuánto debería cobrar por esta fotografía? Aunque no es definitiva, la tarifa puede servir de guía, especialmente para quienes nos estamos en el mundo de la imagen de manera profesional.

Los aficionados solemos cometer el error de menospreciar una fotografía que hemos hecho porque no somos “profesionales” o lo hacemos por placer. Independientemente de la calidad de la fotografía ésta tiene un valor de mercado y no cobrar genera competencia desleal. Si los medios pueden conseguir una fotografía gratis, alguien deja de cobrar un sueldo.

Sé que el tema de los honorarios es largo y complicado, pero, al menos, a quien le pidan una foto puede saber cuánto debería cobrar… especialmente si quien la pide gana dinero con ella.

Receta para retratos y experimentar con flash

Mundossombras en el 22@
Imágenes como la de arriba están de moda. Muy utilizadas en publicidad y estos días vistas en los retratos de César Núñez en el libro “Buenafuente en el aire” parecen ser una estética que gana adeptos. Por eso se me ha ocurrido hacer este pequeño tutorial para quienes quieran experimentar un poco.

Para hacer retratos en la calle se me ocurrió buscar una configuración de cámara para conseguir el efecto sin tener que estar pensando en la técnica y concentrarse en el retrato, en la persona, como en esta foto de Marcelo.
Jordi Pujol por Marcelo Aurelio
El truco está en concentrar la luz del flash en la zona central del encuadre, sub-exponer la toma y sub-exponer el flash. Lo interesante es que esto se puede hacer con cualquier cámara que tenga flash o pueda disparar uno.

Receta para una reflex con flash externo.

  • Modo P
  • sub-exponer la toma en -1EV
  • sub-exponer el flash en -1EV
  • utilizar un objetivo con bastante angular
  • poner el zoom del flash en manual y llevarlo al máximo (por ejemplo 85mm en un Nikon SB-600 o 105mm en Canon 430EX)
  • utilizar la menor ISO posible, especialmente en exterior

En exterior, usando el flash, hay que tener cuidado con la apertura, que tenderá a cerrar mucho y se corre el riesgo de difracción.

Pero no es necesario tener un flash de 200€, ni una reflex, para poder conseguir el efecto, eso sí, si no tienes dinero has de usar la imaginación :-)

Receta para reflex con flash interno o una compacta.

  • Modo P
  • sub-exponer la toma en -1EV
  • sub-exponer el flash en -1EV
  • utilizar un objetivo al máximo angular
  • poner frente al flash un tubo de un centímetro de ancho y de unos 4 o 5 de largo para conentrar la luz
  • utilizar la menor ISO posible, especialmente en exterior

Como cualquier receta es una guía no una regla. En algunos casos hay que bajar o subir un poco más sea el flash o la toma.

Fran Simó con su compacta y un "concentrador" de luz
Aquí me veis con mi compacta utilizando una foto 10×15 como tubo para concentrar la luz sobre el rostro de Marcelo.

Como ejemplo os dejo estas tres fotos (hechas con la compacta), las he pasado a blanco y negro para resaltar las luces y sombras pero no he utilizado Photoshop, ni ninguna otra herramienta para procesarlas.

La primera esta hecha con los consejos que os he dejado arriba.
Marcelo Aurelio con flash concentrado

La segunda no tiene el flash, se nota que el rostro tiene sombras.
Marcelo Aurelio sin flash concentrado

La tercera es la foto “normal”, la que sale con la configuración normal de la cámara.
Marcelo Aurelio sin efecto

Si os gusta este estilo os recomiendo al “maestro” del tema en Barcelona Photobloggers: Albert Jódar autor de yakuzasblog, especialmente la serie “Ánonimos Paseantes”.

La herramienta Curvas de Photoshop

De todas las herramientas de Photoshop, una de las más útiles, y sin la cuál menos cosas se podrían hacer, en sin duda la herramienta Curvas. Con ella se puede aumentar espectacularmente el contraste de una imagen que de otra forma podría resultar aburrida; puede cambiar el equilibrio de color, ya sea de manera sutil o bien de forma radical; puede incrementar la saturación; y hasta convertir una imagen a blanco y negro (cuando se utiliza en modo color LAB). En resumen, es una herramienta extremadamente poderosa con una gran variedad de aplicaciones posibles; pero también es bastante difícil de comprender, al menos al principio.

Eduard Juandó, autor del fotoblog L’Atzucac, ha traducido al castellano y al catalán un tutorial de David J. Nightingale, autor del popular fotoblog Chromasia, que pretende conseguir dos cosas: en primer lugar, hacer comprender algunos conceptos básicos en que se basa la correcta aplicación de esta herramienta, y en segundo lugar, ofrecer una serie de ejemplos prácticos de cómo utilizarla.

¿Qué #$*! es un fotoblog?

Uno de los objetivos de Barcelona Photobloggers es el de promocionar el trabajo de aficionados y profesionales de la fotografía que usan el formato fotoblog. Muchas veces nos topamos con el desconocimiento general acerca de esta manera de mostrar fotografía en la red. Desde Barcelona Photobloggers queremos arrojar un poco de luz sobre este tema y explicar qué es un fotoblog.

Un fotoblog es una web cuyo contenido principal son fotografías propias presentadas en un formato de diario o blog. En un fotoblog, a diferencia de los blogs tradicionales, en los que lo más importante son los textos, el énfasis está en las imágenes. Algunos autores deciden acompañar sus fotografías con una explicación, pero no es un requisito indispensable.

A primera vista puede parecer que no existe ninguna diferencia entre un fotoblog y una simple galería de imágenes. Un fotoblog, a diferencia de una galería, está ordenado cronológicamente, apareciendo primero la fotografía más reciente.

Esperamos que con esta pequeña explicación haya quedado un poco más claro lo que es un fotoblog.

Efecto LOMO para Nikon Capture en RAW

Seducido por la estética Lomo, pero asustado por los gastos en revelado decidí buscarme la vida para poder tener un efecto Lomo digital. El resultado es un filtro para Nikon Capture NX.

before&after1_Lomotizador7_hard
El Capture NX tiene dos grandes virtudes:

  • permite trabajar con múltiples versiones de una imágen en un único fichero NEF (el RAW de Nikon)
  • tiene buenas herramientas para el proceso masivo

El fichero Lomotizador.zip contiene 2 versiones del filtro: la pura, que aplica los efectos casi al 100% y una un poco suavizada (Lomotizador7_soft2).

Aplicar uno u otro depende de la imagen original y los gustos personales. Lo ideal es aplicar el puro y modificar la opacidad de cada efecto según las características de la imagen.

Al ejemplo 1, foto de arriba, le apliqué el efecto puro. El ejemplo 2, foto de abajo, utiliza la versión suavizada.
before&after3_Lomotizador7_soft2

Un último ejemplo, a esta foto le apliqué ambos filtros. El puro era demasiado fuerte y al suave le faltaba algo. Me quedé con el suave y le subí la saturación.
before&after4_Lomotizador7_soft2+saturacion

El filtro es aplicable a cualquier foto sin importar la resolución, orientación o modelo de cámara Nikon. Como cualquier filtro, además, se puede aplicar masivamente o individualmente, puede usarse durante la transforación a JPG o guardarse como una versión más de la imagen en el fichero NEF.

Aunque no he seguido exactamente los pasos explicados, el primer empujón lo encontré en este tutorial. Es muy recomendable.

Daguerrotipos, la vuelta a los orígenes

Hace poco, hojeando un libro sobre historia de la fotografía, leí una explicación sencilla del proceso del daguerrotipo.

Para los que no sepan lo que es, son las primeras fotografías que se creaban directamente sobre una plancha con baño de plata. No había película, ni copias en papel: ¡la propia plancha era la foto!. La idea es que previamente la plancha se “sensibiliza” a la luz exponiéndola a ciertos químicos. La foto queda grabada en la superficie de la plancha pulida, y es extremadamente frágil, por lo que su conservación exige un gran cuidado.

Dado que el proceso, aunque aparatoso, es relativamente sencillo, se me ocurrió pensar si todavía existiría alguien que se dedicase a este antiguo arte, y así es: encontré un tutorial paso a paso, con fotos y vídeos, de cómo crear un daguerrotipo.

Si alguien se ha iniciado en el proceso y quiere compartir sus experiencias, seguro que seremos más de uno y más de dos encantados de escuchar. A mí me tienta la idea, pero no tengo espacio para experimentos de este calibre, ni sé por dónde empezar a buscar el material…

Crea tu propio fotoblog

¿Has decidido que quieres tener tu propio fotoblog pero no sabes lo qué hay que hacer ni por dónde empezar? Pues sigue leyendo.

Si eres un usuario novel, la opción más recomendable para crear un fotoblog es darse de alta en una web que ofrezca servicios de alojamiento de fotoblogs. La creciente popularidad de éstos ha provocado que cada día haya más empresas que se dediquen a ofrecer servicios de alojamiento para aquellas personas que no quieren problemas a la hora de montar su fotoblog. La mayoría de estos servicios son gratuitos y son una opción perfecta para empezar. Normalmente, basta con crear una cuenta, poner un nombre al fotoblog y elegir una plantilla. Y ya puedes empezar a publicar fotografías. Sin embargo, la facilidad de uso tiene un precio: la poca flexibilidad que ofrecen muchos de estos servicios a la hora de personalizar nuestro fotoblog. Shutterchance, Blipfoto y Aminus3 son algunas de las compañías que ofrecen servicios gratuitos de alojamiento de fotoblogs.

Si eres un usuario avanzado, lo más recomendable es alojar tu fotoblog en un servidor propio. Tendrás libertad total para personalizar tu fotoblog. Solamente necesitas lo siguiente:

  1. Un CMS: A diferencia de las galerías, que habitualmente están hechas con simples páginas estáticas, la mayoría de fotoblogs usan algún tipo de Sistema de Gestión de Contenido o CMS (Content Management System, en inglés). Un CMS es un software que permite la creación y administración de contenidos web. Actualmente, el más conocido y utilizado es WordPress.
  2. Un dominio: Necesitas una dirección web para tu fotoblog. El precio de los dominios se abaratado mucho en los últimos años y ahora puedes tener uno por solo unos 10 € al año.
  3. Un servidor: Necesitas un lugar donde alojar tu fotoblog. Actualmente, hay muchas empresas que ofrecen espacio para alojar webs a precios muy competitivos. A la hora de elegir un servidor debes tener en cuenta algunos aspectos como, el precio, la fiabilidad y el servicio ofrecidos, el volumen de tráfico permitido, la cantidad de espacio ofrecida y los requisitos de tu CMS. La mayoría de CMS necesitan PHP y una base de datos, como MySQL, para funcionar. Comprueba que el servidor elegido tiene todo lo que necesitas.

Ya puedes instalar el CMS en el servidor y configurarlo. Sigue las instrucciones del manual de instalación. Cada CMS es diferente y puede ser un poco complicado de instalar si no tienes experiencia. Es recomendable que pidas ayuda a alguien que use el mismo CMS que hayas elegido tú. Una vez instalado y configurado, solamente tienes que comprobar que todo funciona. Comprueba que puedes publicar fotografías y que los visitantes las pueden ver.

Y esto es todo. Si todavía tienes alguna duda, deja un comentario con tu dirección de correo electrónico y te intentaremos ayudar.

Este texto está basado en el artículo “Starting Your Own Photoblog” de photoblogs.org

Técnica de “Paso alto”

El otro día en la quedada que hicimos en Barcelona estuvimos hablando de cámaras, objetivos, técnicas utilizadas en Photoshop, etc. Uno de los temas fue el del enfoque, la falta de enfoque y cómo corregirlo o mejorarlo.
Yo utilizo dos técnicas. Una es la máscara de enfoque (Filtro/Enfocar/ Máscara de enfoque…) y la otra la de Paso Alto.
Sobre ésta trata este post, enfocar utilizando el filtro de “Paso alto”.

Técnica de “Paso alto”

Abrimos la foto. Para realizar la técnica del “Paso alto” primero en la paleta CAPAS, seleccionamos “Fondo” y la duplicamos. A la nueva capa la nombramos “enfoque paso alto”.

Técnica del "Paso alto"
Técnica del "Paso alto"

El segundo paso a realizar es el siguiente:
Seleccionamos la nueva capa “enfoque paso alto” y vamos a FILTRO/OTROS y allí encontramos PASO ALTO.
En Radio le damos entre 5 y 10 px. según el caso.

Técnica del "Paso alto"

Luego en la paleta CAPAS seleccionamos “luz intensa” – “luz suave” según el caso y en el selector de opacidad le bajamos de 100 % a un valor entre 20 y 70, este valor depende de la imagen que estemos trabajando.

Técnica del "Paso alto"

Listo. Ya tenemos el Paso Alto realizado.

Técnica del "Paso alto"

Una de las diferencias de este enfoque respecto a la máscara de enfoque, es que ésta aumenta el ruido.
En algunas fotos suelo duplicar estos efectos y los voy trabajando por separado. Capa a capa. Voy combinando unas con otras, borrando con la goma (goma pincel aerógrafo bajando o subiendo opacidad) las zonas que no me interesa realizarle el enfoque y dejando sólo las zonas de la foto que quiero enfocar o resaltar.
Espero haberme explicado y que este post les sea útil.

Notas sobre gestión de color (IV): RAW, ProPhoto y más allá

¿Listos para un último capítulo de las aventuras y desventuras del color?

Cerré la tercera parte promocionando el uso de Adobe RGB o sRGB según la finalidad a la que queramos destinar las fotografías, y advirtiendo que todas mis explicaciones presuponían que el lector utiliza el formato JPG para sus fotos. Sin embargo, como sabréis todos los que usáis una réflex digital, también es posible guardar las imágenes en formato RAW (o en RAW y JPG simultáneamente).

La ventaja obvia del formato RAW es que es un archivo con mucha más información. No sabría explicarlo resumidamente, pero me imagino un saco más lleno de ceros y unos. Si un archivo JPG utiliza tres canales de color (RGB) y para cada uno de ellos puede especificar 256 valores, un archivo RAW tiene más de 65.000 valores posibles por cada canal. Si hacemos cuentas… un archivo JPG de 8 bits puede representar 16,7 millones de colores, pero un archivo RAW, con sus 16 bits, puede representar más de 280 trillones de colores. Interesante, ¿verdad?

En realidad no es del todo cierto. La mayoría de chips de los sensores actuales no son capaces de capturar 16 bits, sino que capturan 12 o 14 bits. Pero aun así, sigue siendo mucha información. En cualquier caso, Photoshop ofrece dos modos de gestionar los archivos de imagen: el modo 8 bits y el modo 16 bits (menú Imagen –> Modo). El razonamiento subsiguiente es que podríamos abrir un archivo RAW en Photoshop aprovechando esos 16 bits de profundidad.

Cuando abrimos el archivo RAW en CameraRaw (Photoshop), podemos especificar la profundidad de color y el espacio de color deseado:

RAW

Y si volvemos al concepto de los espacios de color, recordaremos que Adobe RGB es más amplio que sRGB… y ahí es donde entra en juego el formato RAW. Podríamos abrir un archivo RAW aprovechando los 16 bits en el espacio de color Adobe RGB. El espacio “vacío” que quedaba entre tono y tono de color en un archivo JPG estará “relleno” de datos gracias a los 16 bits del archivo RAW. Dicho de otro modo, si queremos aprovechar la amplitud de Adobe RGB, vale la pena hacerlo con archivos de 16 bits, ya que nos darán un mayor margen de maniobra para editar las imágenes sin problemas de posterización ni bandas y para reproducir múltiples tonos y matices intermedios.

Si aplico el mismo ajuste de niveles a una imagen en JPG y después a su equivalente en RAW, el histograma del JPG nos muestra “cortes” de información perdida, mientras que el histograma del RAW sigue teniendo datos de sobra:

Levels 8 bit

Sin embargo, ahí no termina todo: existe otro espacio de color del que no he hablado hasta ahora. Se llama ProPhoto, y es monstruoso. Es increíblemente amplio; tan amplio que abarca colores que el ojo humano no es capaz de ver. Esa es la mala noticia. La buena noticia es que es tan grande que abarca prácticamente todos los colores que el sensor de la cámara es capaz de captar. ¿Qué significa eso? Que si tenemos los medios para reproducir esos colores (principalmente en forma impresa), el uso de ProPhoto nos ofrece una paleta aún más extensa. Pero no sólo eso: nos garantiza un margen de maniobra aún mayor para manipular las imágenes. Ojo, también significa que los resultados pueden parecer horribles cuando se llegan a usar esos colores invisibles para el ojo humano (e irreproducibles por la mayoría de medios), por lo que es un espacio de color que hay que usar con cautela.

RAW

Recordemos que ProPhoto fue creado pensando en esos 16 bits de color, por lo que no tendría ningún sentido procesar una imagen JPG de 8 bits en el espacio de color ProPhoto -los “saltos” vacíos entre colores serían tan evidentes que la imagen rápidamente quedaría llena de bandas y efectos de posterización. Hoy en día, el uso de ProPhoto puede parecer como llevar una prenda dos tallas grande, ya que las gamas de color que pueden reproducir los medios a nuestro alcance son relativamente reducidas. Sin embargo, eso no significa que en el futuro la tecnología no avance lo suficiente como para poder reproducir todos esos colores en pantalla o en forma impresa.

En cualquier caso, lo interesante de disparar en formato RAW es que la información está ahí, pero no tenemos por qué usarla si no queremos. Cuando abrimos el archivo RAW podemos elegir si queremos hacerlo en modo 8 bits o 16 bits, con sRGB, Adobe RGB o ProPhoto (por eso decía en el primer capítulo que es irrelevante la selección de un espacio de color en la cámara si usamos archivos RAW; el perfil elegido solamente se incrustará en los archivos JPG).

Una vez dicho todo esto, debo recordar que si tu objetivo es publicar las fotos en Internet, tal como están las cosas tendrás que terminar aterrizando en sRGB. No importa si disparas JPG o RAW, o si editas tus fotos en Adobe RGB. Para publicarlas en la red hay que limitarse al mínimo común denominador, que por ahora es sRGB (recuerda, en Photoshop, el último paso es Editar –> Convertir a perfil).

La otra mala noticia es que los monitores actuales son bastante limitados en lo que se refiere a gama de colores reproducibles. Como ya dije el otro día, la gran mayoría apenas cubre el espectro de sRGB. En el mejor de los casos, pueden cubrir todo el espectro de Adobe RGB, pero estamos hablando de monitores muy caros (sobre los 6.000 euros). Me imagino que la tecnología irá evolucionando, pero no puedo dejar de preguntarme entonces qué sentido tiene trabajar con tantos bits de información y espacios de color tan maravillosamente amplios si el dispositivo que usamos como interfaz, el monitor, no puede estar a la altura. ¿Cómo puede ser que tengamos que ir a ciegas con el aparato que se supone es nuestros ojos para presentar la información digital? Naturalmente, que el monitor no pueda reproducir un determinado color no significa que esa información no esté ahí (y con ello volvemos sobre la paradoja de estar realmente viendo lo que creemos ver); si está bien ajustado y calibrado, el monitor siempre hará lo posible por mostrar el color más parecido a aquel que no puede representar.

En definitiva, mi conclusión en materia de gestión de color es que no es una ciencia exacta. Por mucho que intentemos tener bajo control las distintas representaciones del color de una imagen, éstas siempre variarán -en mayor o menor medida- en función del dispositivo de salida (monitor, impresora). Pero no por ello el tema es menos interesante. Si queréis más información, sólo tenéis que buscar las palabras mágicas en Google -seguro que encontraréis a otra gente que lo entiende y lo sabe explicar mucho mejor que yo.

Notas sobre gestión de color (III): sRGB vs RGB

Ya hemos dicho que la diferencia entre los dos espacios de color independientes de dispositivo, sRGB y Adobe RGB, es que uno es más amplio que el otro. Adobe RGB abarca una gama más amplia de colores, aunque no tiene más colores que sRGB. Entonces, ¿con cuál hay que quedarse? Depende de para qué lo vayamos a usar, y en qué contexto.

Supongamos que tengo una cámara réflex y guardo mis imágenes en formato JPG con el espacio de color Adobe RGB. Voy a Photoshop (en el que he configurado Adobe RGB como espacio de trabajo) y abro una imagen. La edito y la dejo a mi gusto aprovechando la amplitud de la gama de Adobe RGB. Soy feliz. Bien. Voy a publicarla en mi fotolog, y para ello uso el comando Archivo –> Guardar para Web. ¡Horror! Resulta que ese verde tan fantástico y saturado de las hojas de los árboles ha quedado apagado y feo. Cuando quiero guardar para Web desde Photoshop, parece que los colores de las imágenes cambian. ¿Por qué?

Porque resulta que Photoshop es un programa muy listo, consciente del color (color aware), mientras que Windows, y por extensión los navegadores, son muy tontos y no son conscientes del color. Dicho de otro modo: Photoshop es capaz de interpretar los valores de color de cada foto según su perfil de color incrustado -esa “chuleta” de la que hablé anteriormente. Photoshop abre una imagen, mira su perfil de color y dice: “bien, esta imagen está en el espacio de color Adobe RGB”, y nos muestra los colores que realmente tiene. Sin embargo, un navegador (no importa si es Explorer, Firefox u Opera) no tiene esa capacidad.

Ergo mi fantástica imagen en Adobe RGB no será interpretada por el navegador de ninguna forma: se mostrará en el espacio de color propio del monitor. Dado que la misma combinación numérica de rojo, verde y azul equivale a dos tonos de color distintos en Adobe RGB y en el espacio de color del monitor, los colores que vemos en pantalla no serán los mismos. La consecuencia es que si guardamos una imagen Adobe RGB tal cual, y la publicamos en Internet, quedará con unos colores apagados -cuando en realidad sus colores son mucho más vivos. Los valores numéricos subyacentes de la imagen son los correctos para Adobe RGB, pero el intérprete (el navegador) que la muestra no sabe hablar ese idioma.

La única excepción a esta regla es Safari para Mac, un navegador color-aware que interpreta correctamente los perfiles incrustados en las imágenes. Existe una versión beta de Safari para Windows que también gestiona correctamente perfiles ICC.

Solución: muy sencillo. Antes de guardar la imagen para Web, hay un último paso necesario. Debemos convertir el perfil de la imagen a sRGB. Desde Photoshop CS2, vamos a Editar –> Convertir a perfil y seleccionamos como perfil de destino sRGB. Como rendering intent suele utilizarse el relativo colorimétrico.

Convert to profile

En realidad, lo que hace esta opción es cambiar los datos de la imagen a fin de que tenga el aspecto más similar posible en el espacio de destino al que tenía en el espacio de color de origen.

sRGB es realmente una especie de mínimo-mínimo común denominador, que permite que -más o menos- nuestras imágenes se vean igual en cualquier navegador y en cualquier monitor, aunque no estemos dentro de un software “consciente del color”. ¿Por qué? Porque (atención, esta es buena) resulta que los espacios de color de los monitores suelen ser muy similares al espacio de color sRGB. sRGB abarca grosso modo la misma gama de colores que pueden representar la mayoría de monitores, por lo que compartir imágenes en la Web en sRGB viene a ser una apuesta segura.

Entonces, para publicar imágenes en Internet no parece tener mucho sentido usar Adobe RGB, ya que de todos modos, al final del proceso, tendremos que convertir los datos a sRGB. A priori, pues, puede parecer mucho más cómodo trabajar siempre en sRGB, desde la propia cámara, pasando por Photoshop y hasta el navegador.

Sin embargo, esta afirmación tampoco es del todo cierta. Sabemos que Adobe RGB es un espacio más amplio (aunque no tenga más colores), por lo que si guardamos las imágenes de la cámara en Adobe RGB siempre partiremos de un “negativo” con más gama de colores posibles. El sensor de la cámara puede captar una gama amplísima de colores, y no parece muy lógico pedirle que tire la mitad de información a la basura. Siempre estamos a tiempo de reducir esa gama en el último momento para publicar la foto en Internet, mientras que no es posible realizar la conversión a la inversa. Si la imagen de partida es sRGB, nunca podrá abarcar esos colores de más que ofrece Adobe RGB, aunque convirtamos su perfil a posteriori, porque esa información no existe en el archivo de partida. Como dice un dicho catalán: “d’on no n’hi ha, no en raja“. Es decir, si partimos de una imagen sRGB, nos estamos limitando desde el principio… ¿pero para qué nos servirá Adobe RGB si en Internet nunca podremos usarlo?

Recordemos que se pueden hacer otras cosas con las fotos además de publicarlas en Internet. ¿O es que ya nadie piensa en las copias? Podemos imprimir nuestras fotos en nuestra impresora casera. Y la buena noticia es que la mayoría de impresoras de inyección de tinta SÍ pueden representar una gama de colores más amplia que sRGB. En ese caso, si partimos de una imagen en Adobe RGB, en la copia impresa podremos reproducir una gama de colores más intensos, más vivos y más saturados de los que nunca veremos en pantalla. Conclusión: si quieres imprimir tus fotos con una impresora doméstica, es más recomendable utilizar Adobe RGB. [La gestión de color para la impresión es otro tema aparte, del que también puedo hablar si alguien está interesado].

Ahora bien, hay un pero: a raíz del boom de la fotografía digital, la mayoría de laboratorios fotográficos trabajan única y exclusivamente con imágenes sRGB. Si vas a llevar tus fotos al Corte Inglés, a Fotoprix o al Carrefour… mejor usa sRGB. La excepción son las grandes imprentas offset u otros sistemas de reproducción, que sí trabajan con Adobe RGB -o CMYK.

Conclusión resumida:

  • Si no quieres complicarte la vida, ni comprar un sistema de calibración de tu monitor, y sólo pretendes usar tus fotos en Internet (o imprimirlas en laboratorios), utiliza sRGB. Es un mínimo-mínimo común denominador que te asegura que lo que veas en tu monitor, lo que vean los demás en sus respectivos monitores, y lo que te devuelvan impreso en el laboratorio tendrá -más o menos- el mismo aspecto.
  • Si quieres tener un mayor control lo que ves en todo momento, si ya te has animado a calibrar tu monitor, y además de publicar tus fotos en Internet quieres imprimirlas -ya sea en laboratorios o en casa-, utiliza Adobe RGB. Con Adobe RGB partirás siempre de una gama de colores más amplia, y no te perderás nada. Siempre estás a tiempo de convertir el perfil de la imagen a sRGB en función del uso que quieras darle.

Para todas estas explicaciones parto de la premisa de que estarás trabajando con archivos JPG directamente sacados de la cámara; es decir, estarás manejando archivos de 8 bits, con un máximo de 16.7 millones de colores. Pero el uso de Adobe RGB como espacio de trabajo presenta otra ventaja cuando lo combinamos con un gran invento: el formato RAW. Aunque el espacio de color Adobe RGB no nos ofrezca más colores que sRGB, el formato RAW sí que nos ofrece más colores: tendremos 16 bits en lugar de 8 bits de información, por lo que se rellenarán esos “saltos” de un color a otro en ese espacio más amplio de Adobe RGB. Pero de eso me ocuparé en el próximo capítulo…